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Defensoría descubre medicamentos y alimentos vencidos en la Aldea San Juan

Actualizado: 15 de nov de 2021

Documentos en poder de La Voz Ucayalina revelan la atención “deficiente” a la que se ven sometidos los niños con discapacidad, tal y como denunciamos el mes pasado. Los ambientes del centro de acogida residencial, según lo observado por el órgano defensor de derechos humanos, se encuentran en estado de abandono.


Escribe: Diana Tang

Durante un operativo realizado el pasado 4 de noviembre, la Defensoría del Pueblo descubrió que en las instalaciones de la Aldea Infantil San Juan, ubicada en el distrito de Yarinacocha, se almacenan alimentos y medicamentos vencidos que estarían siendo suministrados a los niños discapacitados que padecen diversos tipos de trastornos.


Según el acta de supervisión de la Defensoría, al que tuvo acceso La Voz Ucayalina, en la posta médica del refugio se detectaron cuatro cajas con tabletas de risperidona -para tratar la esquizofrenia- y otras cuatro con albendazol -usado contra la neurocisticercosis-, medicamentos que expiraron en abril y julio de este año, respectivamente.


El órgano encargado de velar por los derechos humanos también hizo las siguientes observaciones: “no obtuvimos acceso a las historias clínicas (de los refugiados)”, “no se encontraron a los encargados (personal médico)” y las carpetas “psicológicas (de los pacientes) no se encuentra actualizadas ni adjuntadas en sus respectivas historias (médicas)”.

El documento señala además que al interior de la cocina del albergue se encontraron diversos productos cárnicos y champiñones en descomposición que vencieron en octubre pasado, al igual que varias piezas de pollo que estaban “sin el debido envasado”. Además, a espaldas de este ambiente se registraron “montículos de basura con presencia de moscas con olores mefíticos”.


La Defensoría también advierte que, al interior de las ocho casas donde se alojan los más de 45 pacientes, hay fugas de agua, duchas en mal estado y tubos de desagüe “con desfogue que producen malos olores”. Uno de los peligros más alarmantes es el de las conexiones eléctricas, cuyos cordones eléctricos “se encuentran expuestos”.

Por si fuera poco, se lee en el informe, diversos ambientes carecen de “cielorraso o (están) deteriorados, (con los) pisos agrietados, ventanas en mal estado, puertas y baños sin cerraduras”. Asimismo, las habitaciones no cuentan con un adecuado dotamiento para sus dormitorios debido a que los colchones son de espuma, “los mismos que por el tiempo y uso están desgastados”.