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“Estamos cocinando el agua contaminada para poder consumirla”

Agustín Soria, presidente de la Asociación Indígena del Rio Chambira y Afluentes.


Escribe: Augusto Padilla

El presidente de la Asociación Indígena del Rio Chambira y Afluentes, Agustín Soria, comentó sobre la situación que se vive en el río Chambira con las medidas de protesta de parte de las comunidades indígenas urarinas a raíz de la contaminación que señalan, producto de un derrame de petróleo ocurrido el pasado 6 de junio.


De acuerdo al dirigente, este es un grave problema que es reiterativo en la zona y no encuentra a responsables, por lo que pidió una investigación exhaustiva de parte de las autoridades competentes.


“El Chambira ha tenido muchos derrames. Nosotras las comunidades de la parte baja del Patoyacu (Afluente del río Chambira), queremos que se haga una investigación y se halle a los responsables, caiga quien caiga. No es posible que teniendo una tubería que le han cambiado, nuevamente haya derrames”, manifestó indignado el apu Soria.


Por ello, precisó que las aguas, tanto de la quebrada Patoyacu como del rio Chambira, se encuentran contaminadas desde hace muchos años, lo cual fue corroborado por un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Razón por la que la población empieza a mostrar secuelas en cuanto a enfermedades.


“En las comunidades debemos intentar limpiar el agua para poder tomarla, algunos la cocinan, otros usan alumbre, al igual que muchos de los pescados ya se encuentran contaminados. Además, a raíz de eso, se están viendo muchas enfermedades raras en nuestra población, sobre todo en los niños”, declaró.


Soria señaló que siempre se anuncia que se tomarán medidas al respecto, lo cual nunca sucede, y que también se suma la cantidad de archivos de acuerdos firmados por PCM que no se materializan.


En ese sentido, el líder indígena opinó que la actividad petrolera no ha traído ningún beneficio en cuanto a proyectos de desarrollo para las propias zonas de influencia extractiva, cuyas comunidades no cuentan con energía eléctrica, agua potable, escuelas o incluso postas médicas.


Finalmente, pidió a las autoridades locales, regionales y nacionales atender el caso de manera urgente, pues existe la salud de la población de por medio. Del mismo modo, solicitó que se instale una garita de control en el río Chambira, pues desde hace varias semanas observan personas desconocidas deambular por el Oleoducto Norperuano y temen que sean sujetos vinculados a las roturas del tubo.